Madrid, una ciudad entre la vida y la muerte.

“Se despierta la gente su ajetreo y su rutina y a la vuelta de la esquina amanece, saluda la mañana y las calles se acicalan, el trasiego de la vida nos ofrece avenidas invadidas por motores con sus ruidos sus olores y adelantos. Otro atasco, otro percance, otro borde, otra obra y otro ¿dónde coño aparco? Abandonan sus barrios los hijos del salario a montar el escenario de a diario.”

Crónicas de Holanda: Walibi Holland, toda una experiencia

Quien me iba a decir a mí que con 32 años me iba a montar por primera vez en una montaña rusa. Desde que llegue a Holanda, el temor y el nerviosismo que acompañan siempre a una primera vez se hicieron patentes. Mi gran amigo y anfitrión Hans había conseguido dos entradas para este magnífico parque de atracciones en los países bajos, muy cerca de la ciudad de Ámsterdam.

Crónicas de Holanda: Arnhem, las huellas de la guerra.

El día se levantaba radiante, un sol espectacular alumbraba una mañana que pretendía ser perfecta. Sentado cerca de la mesita de café fumandome un cigarro y practicando uno de los deportes favoritos de los holandeses, contemplar por la ventana el ir y venir de la gente, estaba esperando a que mi compañero de viaje se despertara. Mientras, el teléfono marcaba el número de mi casa, una llamada matutina para comprobar que las cosas a más de mil kilómetros de donde me encontraba iban perfectamente.